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Matrimonio por la Iglesia Católica

Lo lograste, eres la novia más bella, tienes el ramo perfecto, cada detalle está resuelto, la caminata hacia el altar con una sonrisa insuperable, el hombre de tu vida al final del pasillo, tienes cuidado con la alfombra, la mirada brillante dirigida hacia la Cruz al frente de la iglesia. Pero, ¿por qué?, ¿para qué?, ¿será costumbre?, ¿una simple formalidad? ¿Estas siguiendo una serie de pasos?

Tenemos dos contratos al formar un matrimonio: el primero es con la ley de los hombres y se reduce a condiciones y reglas; el otro y más importante es el compromiso que juramos ante nuestro Dios, nuestra fe por Él llega mas allá de una firma, es pedirle su consentimiento, aprobación y jurar ante Él el amor eterno, respeto y cuidado que siempre le darás a tu pareja pidiendo la bendición para formar un HOGAR. Recuerda las palabras de nuestro contrato con Dios "lo que se acaba de unir, que no lo separe el hombre".

Por lo general no nos detenemos a pensar qué significa realmente el matrimonio por la iglesia, es por esto que hemos hecho una pequeña investigación y aquí te explicamos un poco de lo que encontramos entre el Derecho Canónico del Matrimonio, el Catecismo de la Iglesia Católica, un par de encíclicas, un poco de Biblia y una que otra entrevista.

¿Qué es el matrimonio por la Iglesia Católica?

La alianza matrimonial, por la que un hombre y una mujer constituyen entre sí un consorcio de toda la vida, ordenado por su misma naturaleza al bien de los esposos y a la generación y educación de los hijos, fue elevada por nuestro Salvador Jesucristo a la dignidad de Sacramento entre los bautizados.

Por tanto, entre bautizados no puede haber contrato matrimonial válido fuera del Sacramento del Matrimonio. Es decir, si no han pasado por el Sacramento del Matrimonio, son amantes o adúlteros, pero no esposos. El matrimonio cristiano por la Iglesia católica es exclusivo de uno con una, y sólo se disuelve con la muerte.

El Matrimonio lo produce el consentimiento de las partes, legítimamente manifestado ante personas hábiles por derecho, consentimiento que ningún poder humano puede suplir. Dicho consentimiento matrimonial es un acto de la voluntad por el cual el hombre y la mujer se entregan mutuamente en alianza irrevocable para vivir permanentemente en matrimonio. Los menores de edad (14 años mujeres y 16 años hombres, según las leyes de la Iglesia Católica) no son hábiles para asumir ese compromiso, ni física ni psicológicamente, requieren de la autorización de sus padres.

¿Qué es la presentación matrimonial?

Cuando una pareja va a casarse, su primer trámite es la Presentación Matrimonial. Se trata de presentarse ante el párroco, llevando dos testigos y sus padres, para hacer cada uno una declaración juramentada, personal y en confidencia.

A diferencia de los testigos del registro civil del matrimonio, no se trata de llevar a alguien que firme un documento en el cual consta que estuvieron presentes en la lectura de la Carta de Guillermo Prieto y que aceptaron las cláusulas del contrato. En la parroquia se trata de llevar personas adultas, de preferencia que no sean familiares, que conozcan muy bien y desde tiempo atrás al presunto contrayente, de suerte que puedan ofrecer una declaración fidedigna, apoyada por un juramento ante Dios.

Se trata de un juramento solemne ante el representante de la Iglesia que en nombre de Cristo preside la vida de una comunidad cristiana y que va a hacerse responsable de la gestión de un Sacramento que compromete para toda la vida y genera una familia, célula de la sociedad y de la Iglesia.

El matrimonio no es un simple contrato, como la compraventa de una casa o de un coche, sino una alianza de personas. Si aún los contratos de cosas están llenos de requisitos y condiciones; con mayor razón lo que está enraizado en la naturaleza humana, está ligado al amor y responsabilidad de los contrayentes, y elevado a sacramento por Cristo en su Iglesia.

Ante tantos matrimonios clandestinos que perjudicaban a la mujer y trastornaban el orden social, la Iglesia determinó ciertas condiciones para la validez del Sacramento del Matrimonio, como son: la Presentación, las Publicaciones o Amonestaciones, y la delegación al sacerdote autorizado para asistir en nombre de la Iglesia como testigo solemne del consentimiento y para bendecir en nombre de Cristo la unión.

La Presentación Matrimonial se realiza en la parroquia donde tiene su domicilio la novia, al menos dos meses antes de la fecha prevista para el matrimonio, con el fin de alcanzar a cubrir los trámites. Se busca investigar a fondo sobre la madurez humana y cristiana de quienes van a casarse, para dar al Matrimonio su seriedad e importancia. Que no se reduzca el Matrimonio a algo puramente social, o hecho por presión de la familia o del ambiente, y que luego se separen o tramiten divorcio o nulidad.

A quienes disponen de un tiempo muy corto para tramitar su matrimonio, se les puede permitir hacer media presentación en el lugar donde viven, y enviar el expediente para completarlo.

Antes de que se celebre el Matrimonio, debe constar que nada se opone a su celebración válida y lícita. Las Amonestaciones se hacen exponiendo sus datos y fotografías en el mural del templo parroquial junto a la puerta mayor. Todos los fieles están obligados a manifestar al párroco o al Ordinario del lugar, antes de la celebración del Matrimonio, los impedimentos de que tengan noticia.

¿En dónde realizarán la misa?

El Matrimonio debe celebrarse en su propia parroquia. En caso de que sea en otro templo, deben proporcionar: el nombre completo del templo y del sacerdote que asistirá su matrimonio; recoger dicha autorización uno o dos días antes. Si el sacerdote que va a presidir no está en territorio de su parroquia, deben además pedir autorización al párroco del lugar (es requisito para validez). Aparten con tiempo el templo. La celebración del matrimonio, para ser válida, debe realizarse forzosamente en un recinto sagrado, o sea una Iglesia, no tiene validez si se celebra en la playa o en la capilla de una hacienda en la cual no se celebra misa regularmente, por ejemplo.

¿Quiénes serán los padrinos?

Los padrinos deben ser parejas de casados estables, maduras, de vida digna, capaces de ayudarlos a vivir su matrimonio cristiano. No pueden ser padrinos quienes viven en amasiato o adulterio, ni quienes están separados o viven escandalosamente. Deben acudir a firmar a la Notaría parroquial. Conviene que celebren con tiempo el Sacramento de la Reconciliación, tanto los novios (les obliga porque son ministros) como sus acompañantes.

Consejos para la celebración del matrimonio:

Para la celebración del Matrimonio los novios aprendan la fórmula del consentimiento (yo –novia- te acepto a ti –novio- como esposo para amarte...), para que puedan decirla uno al otro, mirándose a la cara. Lleven un par de anillos, las arras y el lazo; lo demás es adorno social.

Preparen las Lecturas, oración universal, moniciones; que se encargue una persona distinta de los novios. Entre semana, si no es fiesta, pueden elegirse Lecturas y Oraciones del Ritual de Matrimonio; los sábados por la tarde, los tiempos fuertes, o las fiestas de guardar, sólo puede cambiarse una Lectura bíblica.

No se aconseja hacer procesión de ofrendas simbólicas, pues ya el rito tiene sus propios signos. Como ofrendas lleven sólo lo que donen al templo para el culto o para los pobres; no se permite llevar cosas sólo para mostrar.

En tiempo de cuaresma no se celebran Matrimonios: porque los sacerdotes están ocupados en clausuras de Ejercicios; no se podrían poner Lecturas ni oraciones de Matrimonio; no se permite adorno; no podrían hacer fiesta porque es tiempo de austeridad y penitencia, y las fiestas llevan derroche y hasta escándalo.

Se aconseja que el adorno del templo no distraiga ni quite vista al altar y al ambón; ni dé impresión de derroche o espectáculo.

Los fotógrafos no deben distraer ni interrumpir la celebración; desde un lugar fijo harán tomas durante la entrada, el rito del matrimonio (consentimiento, anillos, arras, mancuerna), la comunión y la salida.

Los cantos deben ser adecuados, permitir la participación del pueblo y no ser canciones profanas ni parodias. Como excepción, el Ave María puede cantarse al dejar al ramo; y la Marcha Nupcial, durante la salida. No se deben usar grabaciones.

¿Qué necesitas para casarte por la Iglesia?

Primero debes reservar la iglesia en la que te quieras casar. Puedes hacer la reservación en el momento que quieras, pero te recomendamos que lo hagas lo más pronto posible para que esté disponible la fecha en la que deseas casarte. Además, por todos los trámites que se tienen que hacer y sobre todo por las pláticas prematrimoniales lo mejor es que empieces a verlo con mínimo 4 meses de anticipación, sobre todo si quieres casarte en una parroquia que no te corresponde.

Después tienen que asistir a una iglesia que esté, ya sea en tu código postal o en el de tu futuro esposo para hacer la presentación matrimonial y llevar todos los papeles necesarios, que son:

• Constancia reciente de bautismo (actualizada en el lugar en donde fueron bautizados).

• Comprobante de domicilio de cada uno.

• Copia de la credencial del IFE y tres fotografías tamaño infantil a color de cada uno.

• Acta de matrimonio civil (la pueden entregar después de la boda por la iglesia).

• Dos testigos para la presentación matrimonial que no tengan parentesco, para que declaren sobre la honestidad de los contrayentes.

• Constancia del curso prematrimonial.

• Acta de confirmación.

• Autorización de los padres o tutores en caso de ser menores de edad (-18 años).

• Si alguno de los contrayentes no es católico, necesita obtener una dispensa en el Episcopado y firmar una carta de compromiso moral.

Ahora, ¿por qué casarse por la Iglesia?

Además de ser algo con lo que siempre soñaste: caminar por el centro de la iglesia llena de flores, algo que espera toda tu familia y más que es una costumbre social o un rito institucional, significa realmente tener una unión bendecida por un poder superior, que cuando tengan problemas, los cuáles siempre encontrarán en un matrimonio, tendrán a alguien allá arriba que les va a ayudar en los momentos más adversos por que Él los va a acompañar en el camino de su compromiso mutuo, iluminándolos para tomar decisiones correctas sobre su matrimonio y sus hijos.

Si tú no eres muy creyente o no eres un católico asiduo a misa te podemos decir que el casarte por la Iglesia y con la bendición de Dios hará más fácil que tengas éxito en tu matrimonio que si no lo haces, un papel se rompe, un compromiso ante Dios es sagrado, tener un poco de fe no cuesta nada.

fuente: Código del Derecho Canónico.

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